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martes, 26 de marzo de 2013

Los Aciertos

     En la pasada hornada pudimos encontrar algunos aciertos en las pruebas y también errores, hoy me gustaría mostrar aquellas piezas con las que creo conseguí los objetivos marcados. Para empezar el tambor de una entrada anterior salió como esperaba:



    Pero con una gama de ocres/rojizos bastante más completa de lo que me esperaba: 


     Siguiendo con las macetas sin esmaltar esta otra hecha a partir de una versión artesanal de la pasta de gres también me gustó, quería  obtener un gres oscuro saliendo del gres negro comercial y creo que en esta ocasión lo he conseguido: 




     Pasando a las pruebas con las texturas también he quedado bastante satisfecho con esta otra pieza: 


     Esta ténica de "descascarillado" de la pieza  la había probado anteriormente, pero no en este gres y la verdad es que como podéis comprobar en la siguiente imagen los tonos y matices vistos al detalle son bastante interesantes: 


     Aprovechando el trabajo con esta pasta de gres también hice un par de macetas pequeñas  para un Shoim en cascada y otro en semicascada probando otro tipo de texturas en la misma pasta:





     Como podéis ver partiendo de una misma base la diferencia en el tratamiento durante su elaboración puede dar resultados bastante diferentes, también faltó por probar esta misma pasta bruñida para dar un acabado brillo mate, como el de la siguiente maceta: 



      También fruto de esa mezcla "casera" en busca de ese gres oscuro. Pero siguiendo en la línea del gres rojizo anterior . . . ya había empleado un esmalte color crema en otras piezas pero nunca sobre esta pasta base con lo cual había que tentar a la suerte, y la verdad es que el resultado me dejó también bastante contento: 

     Y es que un mismo esmalte no tiene nada que ver sobre una base u otra, este en concreto da este otro acabado sobre pasta de gres blanca: 


     La diferencia es bastante notable verdad?  jajajaja  Ya metidos en los esmaltes también conseguimos cosas interesantes, algunas más y otras menos . ..  pero para gustos colores . . . y nunca mejor dicho: 


     Esta maceta es bastante pequeña, probé a hacerla con gres blanco de la chamota más gruesa, lo cual debido a su pequeño tamaño (cabe en la palma de la mano) dificulta obtener un acabado refinado pero a la hora de esmaltar da un aspecto más inestable al esmalte lo cual lo hace más interesante. 
     Este otro esmalte azul también fue una grata sorpresa: 




     Como en la maceta anterior me costó bastante trabajo dejar un acabado aceptable debido a la chamota tan gruesa en esta otra opte por una opción que pasaba por trabajar la parte central con el gres blanco de chamota gruesa y trabajar la base y el labio superior con chamota fina . . . si, representa un mayor trabajo, pero si estamos ante piezas que pueden durar muuuuchos años creo que el esfuerzo vale la pena. 

     En la búsqueda de esmaltes inestables que resulten atractivos para combinar con árboles pero sin llamar demasiado la atención hemos topado con esta otra sorpresa: 


     Puede parecer bastante fortuito pero creedme que conlleva muchas horas de trabajo tratar de sacar esmaltes con este tipo de formulas caseras, pero eso formará parte de otra entrada completamente dedicada a las muestras de esmaltes de la última hornada. 
     En todas las hornadas podemos encontrar una pieza o esmalte favorito, en esto pasa como con los hijos o alumnos, por mucho que digamos que a tod@s los queremos igual sabemos que a parte de ser mentira es imposible, no es que a un@s se quieran menos, tan solo se quieren de forma diferente. En este caso la palma se la llevan estas piezas y ahora podréis ver el porque: 



     Los esmaltes han sido empleados sobre pasta de gres blanco con chamota gruesa, se trata de una pieza de tamaño pequeño para Shoim,la variedad de tonalidades y colores que muestra el esmaltado es impresionante, en esta otra imagen podréis ver una clara muestra: 


     Los esmaltes se aplicaron sobre otras piezas, pero siempre sobre pasta blanca, aunque en este otro caso la pasta era con chamota fina: 






     Bueno, estos creo que han sido buena parte de los aciertos, en la siguiente entrada me gustaría que echásemos un vistazo a los errores, estos gustan menos pero son los que ayudan a perfeccionar muchos aspectos de esta afición, grosores de las piezas, grosores de los diferentes esmaltes, combinación de esmaltes/gres, curvas en las temperaturas de cocción . . .  y un sin fin de variables que poco a poco trataré de seguir comprendiendo de la mejor manera posible. 

    Saludos y espero que hayáis disfrutado de esta nueva entrada tanto como yo compartiéndola con ustedes. 

martes, 22 de enero de 2013

Zapatos a medida para un alcornoque

     Hace unas semanas de las manos de un compañero y amigo surgió un pequeño-gran encargo, pequeño por la magnitud física del mismo y grande por la responsabilidad que ello supone para mi.  Este amigo necesitaba "zapatos nuevos" para un alcornoque, le dije que lo ideal era que me mandase una imagen del árbol en cuestión con unas medidas o referencias para ver que había en "la bodega" que pudiese servir, es esta la imagen que muy detalladamente me hizo llegar: 



     Como la mayor parte de las piezas que hago son para mis árboles no dispongo de un gran stock de macetas así que no había nada que le viniese al dedo, así que le propuse hacer una totalmente a medida para el alcornoque, tras dar el visto bueno me puse manos a la obra, primero había que aclarar algunas ideas para no dar palos de ciego en el diseño:

     ¿Qué tenemos? Aunque el árbol aún se encuentra en formación sabemos cual será su futuro diseño y sus características, estamos ante un árbol "pesado" en el cual contrasta la suavidad del verde de la parte superior con la aspereza y rugosidad del corcho en tonos pardos. 
     ¿Qué necesitamos? Una maceta que haga juego con el árbol, que sin desviar la atención del mismo realce las características del árbol.
      ¿Qué haremos? una maceta octogonal "pesada", ajustada a las medidas del árbol,sin esmaltar y sin detalles que aligeren el peso visual de la maceta, el color será oscuro al igual que el veteado pardo del corcho, y su textura irá de la más fina (aunque sin brillo) en la parte superior a la más basta y áspera en su parte inferior, simulando el contraste entre el follaje y la corteza del propio alcornoque.

     Como las ideas estaban claras sólo hacía falta mancharnos las manos de barro. Amasamos el gres, preparamos una plancha con él y metro en mano vamos cortando las "placas" que conformarán la futura maceta: 



     Ese día sólo pude cortar las placas, ahora tocaba dejarlas secar un poco hasta el estado de cuero para poder ensamblarlas, al día siguiente todo estaba listo para seguir con la unión de las placas: 



     La caja principal ya estaba hecha con ayuda de la escuadra para que no nos falle mucho el "ojímetro":



     Abrimos los agujeros de drenaje: 



     Colocamos el borde para aligerar un poco la maceta para no hacerla excesivamente pesada: 



     Luego vinieron las patas (no podían ser muy altas, cuanta más altas más ligero es el "peso visual" de la maceta): 



     Como la pieza tenía la suficiente consistencia también pude abrir los agujeros para el alambre de sujeción muy útiles en la fijación del árbol durante y después del transplante:



     Ahora tocaba dejar la pieza lo más Acabada y lisa posible, tocaba bruñir (con un trozo de madera pulir la superficie del gres aún fresca para alisar y corregir errores):


     Un par de días después, con la pieza algo más seca, tocaba sacar la textura del gres, como esta pasta en concreto contiene una chamota bastante gruesa (trozos pequeños de gres  ya cocido)lo que haremos será "arañar" la superficie de la maceta para que las chamotas marquen la superficie de forma irregular dejando una textura similar a la del corcho: 


     Normalmente la textura la saco en sentido horizontal pero para que la maceta fuese más acorde con el veteado del corcho la saqué de forma vertical. La parte superior quedaba pulida y conforme descendemos en la misma la textura se hace más evidente. 

      Ahora sólo faltaba pasar por el horno y dejar que haga su magia. Este ha sido el resultado:







      Ni un sólo desperfecto tras la cocción, para ello se hizo una cocción lenta a 800ºC (más vale prevenir que curar) y luego una cocción definitiva donde sí pasamos los 1200ºC. Ahora sólo falta calzar el alcornoque con sus nuevos zapatos, espero que tanto él como su dueño disfruten de esta pieza tanto cómo lo he hecho yo durante su elaboración. . .  esperaremos para ver el resultado final. 
    Saludos y gracias por llegar hasta aquí. 



domingo, 20 de enero de 2013

Ensayo y Error

     Como desde que empecé con esta afición sigo probando y experimentando cosas nuevas con la cerámica, en definitiva aprendiendo. Una de las "herramientas" a las que más rápidamente me enganché fue el soplete, si  . . . el soplete, jajaj . . . ¿Para qué un soplete en la cerámica? la fuente de calor directa al impactar en la cerámica todavía húmeda hace que se seque muy bruscamente la capa más exterior, esa contracción hace que estalle con facilidad sobre todo si la pasta contiene "chamota" (pequeños trozos de cerámica cocida) dando un aspecto muy parecido a la degradación del paso del tiempo. Algo tal que así:


     Ese efecto se consiguió en una pieza elaborada en torno de alfarero, ahora llegaba el turno de probar la técnica en una pieza elaborada con el método de planchas. Mi idea fue elaborar una pieza mediante planchas de gres, y una vez montada (todavía bastante húmeda) aplicar las llamas del soplete a sus paredes. En las siguientes imágenes podemos ver parte del proceso de ensamblado de las planchas cortadas previamente a medida: 



     Una vez logré dejar la pieza con el acabado más limpio que pude entró en acción el soplete, originando estos efectos en la superficie de la pieza:


     Hasta aquí bien, pero a la mañana siguiente mi gozo en un pozo, al meter más soplete de la cuenta la pieza había roto por todas las uniones realizadas días atrás, el gres al secarse rápidamente por causa del calor de la llama no pudo soportar la tensión (por eso las piezas deben secarse lentamente, para evitar estas tensiones):


     La idea no era mala pero faltaba pulir detalles, el problema era el secado brusco de la pieza, sobre todo en las uniones, ¿Qué pasaría si aplicásemos la llama cuando la maceta aún no está ensamblada? .  . . manos a la obra  . . . en el siguiente intento pasé el soplete por las placas una vez cortadas antes de ser pegadas y esta vez no hubo susto en los días de secado posteriores, pudiendo las piezas llegar a buen puerto tras su paso por el horno. 




Habrá que seguir ensayando, con las piezas siempre me pasa igual; mientras se hacen me van gustando, pero una vez finalizadas salen todos los fallos a flote (pequeños y grandes) por lo que habrá que seguir probando, en este caso el "descascarillado" del soplete quedaba bien, pero quizas la rotura intencionada de una de las esquinas fue "demasiado evidente" y "forzada" . . . aunque su nuevo inquilino (un bonsai de madroño) no se ha quejado hasta la fecha habrá que seguir probando ;)



lunes, 10 de diciembre de 2012

Primeros Trabajos

     Aunque bien asesorado los errores son menos no hay otra forma de aprender a desarrollar un arte que no sea poner en práctica lo que se quiere aprender y de esto resulta el ya conocido "ensayo y error". Pues bien, me gustaría poner lo que serían los primeros "aciertos" de los que tengo imágenes, no quiere decir que piezas inmejorables (que no lo son) . . . simplemente son piezas en las cuales lo que se pretendía probar salió como se esperaba, esto que parece tan simple a veces no es la tónica cuando se comienza a trabajar con barro. 



     Esta pieza me trae buenos recuerdos, pues representa el primer esmaltado que superó las expectativas, se pretendía obtener un esmalte que no fuese uniforme, obtener los tonos que se querían y que estos no fuesen estables. la verdad es que a día de hoy aún me sigue encantando el resultado. 





     Estas otras piezas fueron las primeras sometidas a soplete, (una de mis debilidades jejeje) cuando se aplica una llama al barro aún húmedo este literalmente estalla (al perder de forma brusca el agua de la capa más superficial), la historia está en degradar la cerámica de forma controlada sin que pierda su estructura hasta comprometer su futura solidez, esto a veces no es tan fácil. Aunque se aprecien grandes grietas estás son "superficiales" y las piezas al cocerse poseen ese carácterístico sonido de "campana", lo cual indica su buena solidez y la buena  cocción tras pasar por el horno. 
     Algunos aciertos y bastantes errores, pero poco a poco sigo aprendiendo y avanzando en este mundillo.